Y no hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea
y lo bajaron con la camilla a través del techo, poniéndolo en medio, delante de Jesús…
…Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra
para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla
y vete a tu casa. Lectura Bíblica: Lucas 5: 19,24
Si tuvieras amigos que te llevaran a Jesús ahora, ¿Qué sanidad quisieras tener?
Vamos muchachos, metamos a Carlitos en la casa! Ponle ánimo Carlitos, Jesús te va sanar...
A Jesús le agradó ver la fe de los amigos que, superando el “roche“ y rompiendo los esquemas de la época, hicieron lo posible para ver sano a su amigo. Lo posible para ellos fue subir al techo y bajar la camilla con su amigo. Pero esperaban lo imposible para ellos: la sanidad de su amigo.
Un buen amigo es aquel que en tiempos de dificultad tiene iniciativa. No se queda contento con ver lo que pasa, sino que lleva a cabo su plan con creatividad, aunque esto resulte fuera de lo común.
Pensar que “las cosas no van a cambiar”, que “el tiempo lo hará” o que “mejor que lo haga el otro” es la parálisis más dura del alma. El resultado es la falta de esperanza.
Jesús perdonó los pecados del paralítico y lo sanó. Quizá aquel hombre no había creído que fuera posible su sanidad antes de estar frente al verdadero Hijo de Dios. Ahora debía decidir sobre lo que Jesús le había ordenado: “¡Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa!”. Cuando el paralítico creyó y obedeció fue sanado.
¿Eres de los que animan a creer en Jesús, o de los que necesitan creer y obedecer para ser sanados? ¿Qué vas a decidir hoy?
Así se cumplió la Escritura que dice: "Creyó Abraham a Dios, y ello se le tomó en cuenta como justicia", y fue llamado amigo de Dios.
Santiago 2:23 (NVI)
...sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.
Santiago 5:20 (RV60)
y lo bajaron con la camilla a través del techo, poniéndolo en medio, delante de Jesús…
…Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra
para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla
y vete a tu casa. Lectura Bíblica: Lucas 5: 19,24
Si tuvieras amigos que te llevaran a Jesús ahora, ¿Qué sanidad quisieras tener?
Vamos muchachos, metamos a Carlitos en la casa! Ponle ánimo Carlitos, Jesús te va sanar...
A Jesús le agradó ver la fe de los amigos que, superando el “roche“ y rompiendo los esquemas de la época, hicieron lo posible para ver sano a su amigo. Lo posible para ellos fue subir al techo y bajar la camilla con su amigo. Pero esperaban lo imposible para ellos: la sanidad de su amigo.
Un buen amigo es aquel que en tiempos de dificultad tiene iniciativa. No se queda contento con ver lo que pasa, sino que lleva a cabo su plan con creatividad, aunque esto resulte fuera de lo común.
Pensar que “las cosas no van a cambiar”, que “el tiempo lo hará” o que “mejor que lo haga el otro” es la parálisis más dura del alma. El resultado es la falta de esperanza.
Jesús perdonó los pecados del paralítico y lo sanó. Quizá aquel hombre no había creído que fuera posible su sanidad antes de estar frente al verdadero Hijo de Dios. Ahora debía decidir sobre lo que Jesús le había ordenado: “¡Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa!”. Cuando el paralítico creyó y obedeció fue sanado.
¿Eres de los que animan a creer en Jesús, o de los que necesitan creer y obedecer para ser sanados? ¿Qué vas a decidir hoy?
Así se cumplió la Escritura que dice: "Creyó Abraham a Dios, y ello se le tomó en cuenta como justicia", y fue llamado amigo de Dios.
Santiago 2:23 (NVI)
...sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.
Santiago 5:20 (RV60)

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