miércoles, 30 de julio de 2008

Devocional 13 (40 días de Fe) - Dios lo Prometió


“Corría el primer año del reinado de Darío hijo de Jerjes, un medo que llegó a ser
rey de los babilonios, cuando yo, Daniel, logré entender ese pasaje
de las Escrituras donde el Señor le comunicó al profeta Jeremías
que la desolación de Jerusalén duraría setenta años. Entonces me puse a orar
y a dirigir mis súplicas al Señor mi Dios. Además de orar, ayuné y me vestí de luto
y me senté sobre cenizas. Ésta fue la oración y confesión que le hice:
“Señor, Dios grande y terrible, que cumples tu pacto de fidelidad con los que
te aman y obedecen tus mandamientos”... Lectura Bíblica: Daniel 9:2-4


A Daniel se le conoce como aquel muchacho que propuso en su corazón no dejarse influir por enseñanzas extrañas a la del verdadero Dios. Durante el exilio, junto con un grupo de príncipes judíos, fue seleccionado para servir en la corte del rey de Babilonia. Así inició una labor directa con varios reyes del imperio de los caldeos. De adulto, Daniel ya es un hombre maduro en la fe. Lo que aprendió de joven se ha convertido en plena confianza en Dios.

Un día descubre algo maravilloso en la Palabra: ¡Las promesas del Señor están por cumplirse! La libertad de su pueblo se aceraba y Daniel no puede contener la alegría: Ora, ayuna, suplica y arregla sus cuentas con Dios (confiesa sus faltas). Pero no deja de declarar la cualidad más hermosa del Señor de la Creación: Él es fiel a sus promesas.

Daniel no se conforma con entender tales promesas. Él busca a Dios para que responda a sus inquietudes, y el Señor no tardó su respuesta. Es más, ¡Hasta le declaró el futuro de toda la humanidad!

¿Alguna vez has pedido a Dios conocer sus promesas? Hay muchas para ti en la Biblia. Daniel lo descubrió leyendo la Palabra (todos los días) y orando en su habitación.

Cuando supo de la promesa, Daniel pidió entenderla. Pídele a Dios comprender sus promesas. También puedes pedirle que las cumpla en tu vida.
Dios vio la disposición de corazón de Daniel y su oración fue contestada desde el primer momento en que se dispuso a orar y a tener conocimiento de Dios.
¡Búscalo ahora!, pronto tendrás respuestas.

Por lo tanto, adviérteles que así dice el Señor omnipotente: Mis palabras se cumplirán sin retraso: yo cumpliré con lo que digo. Lo afirma el Señor omnipotente.
Ezequiel 12:28 (NVI)
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

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