miércoles, 30 de julio de 2008

Devocional 15 (40 Días de Fe) - ¡Todo al rojo Nº 22!


“El Señor le dijo a Abram: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre,
y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré;
haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan
y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas
todas las familias de la tierra!” Lectura Bíblica: Génesis 12:1-3 (NVI)

“Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba.” Hebreos 11:8 (NVI)

Cuando eras más pequeño de seguro que te exponías a riesgos y sin pensar en las consecuencias. Quizá metiste tus dedos al enchufe, quizá te aventaste de la cama camarote sobre tu hermano, quizá te comiste el lápiz de labios de tu mamá o por poco te ahogas por meterte en el lado profundo de la piscina. Se supone que ahora tus decisiones son un poco más pensadas y así como así no te atreves a comerte el jabón de la ducha.

En la Biblia encontramos la historia de un hombre que decidió creerle a Dios y tomar decisiones riesgosas sostenido en una promesa dada específicamente para él: “…Haré de ti una nación grande, te bendeciré…”

Imagínate a un hombre de 75 años que ha trabajado los 50 últimos años de su vida en forma continua y un buen día decide viajar a otro país con su esposa para “un nuevo comienzo” ¿Qué pensarías si esta persona fuera un pariente tuyo? ... ¡de hecho se tronó!

Pero esta “locura” sucedió en la vida de Abraham que a la edad de 75 años, junto con su esposa Sara, por la fe decidieron salir de su ciudad, dejar sus parientes y comodidades para salir a una ciudad que ni siquiera sabían cual era. A los ojos de los hombres, esto es como si tú tomaras todas las cosas que son de valor para ti: tu play station, tu CDs, tu bicicleta, tu cuarto, tu cama, toda tu ropa, el dinero que te dan tus padres en el mes y lo llevas a una ruleta en un casino y la apuestas a una de las 36 casillas todo lo que tienes.

Abraham salió de su tierra sin saber el destino de su viaje, simplemente salió siguiendo la promesa de Dios: “…Haré de ti una nación grande, y te bendeciré…”, y decidió obedecer. ¿Por qué? .... Porque salieron sostenidos en la promesa, la presencia y la provisión de Dios. El resto de opciones eran muy riesgosas porque dependían de sus recursos humanos.

¿Estás dispuesto como Abraham a poner tu confianza única y exclusivamente en nuestro Señor Jesucristo como el único y Dios verdadero que conoce todas tus necesidades y te conoce como nadie en este mundo? ¿Estás dispuesto a arriesgar tu “futuro” y tus “comodidades” para caminar sosteniéndote en la promesas de Dios?

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