“y les dijo: Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra, y por eso
estamos aterrorizados; todos los habitantes del país están muertos de miedo
ante ustedes. Tenemos noticias de cómo el Señor secó las aguas del Mar Rojo
para que ustedes pasaran, después de haber salido de Egipto. También hemos oído
cómo destruyeron completamente a los reyes amorreos, Sijón y Og, al este del Jordán.
Por eso estamos todos tan amedrentados y descorazonados frente a ustedes.
Yo sé que el Señor y Dios es Dios de dioses tanto en el cielo como en la tierra.“ Lectura Bíblica: Josué 2: 9 –11
Jericó era una ciudad grande y protegida por una súper muralla que los libraba de todos sus enemigos, pero el temor se había apoderado de los ciudadanos al haber escuchado que el Dios de Israel había vencido a varios reinos.
En esta ciudad vivía una mujer de mala reputación que se llamaba Rahab, estaba cansada de tener una vida aburrida, vacía y sin sentido, en pocas palabras estaba cansada de una vida sin Dios. Nada pasaba con ella, ni la novela, ni la peluquería, ni un nuevo novio, ni chismear sobre la nueva del barrio, nada la animaba ni hacía cambiar su estado y el vacío que tenía. Fue entonces que ella descubrió algo que la motivó a confiar en Dios.
¿Cómo recibió Rahab la convicción que el Dios de los judíos era invencible y confiable? Obviamente, a través de las increíbles hazañas del pueblo de Dios. Pero también pudo conocer a dos espías de Israel. Quizá por primera vez pudo experimentar un trato distinto de parte de un hombre. Lo increíble es que ella no tuvo dudas de ayudar a ocultar a estos espías israelitas.
No obstante las autoridades de la ciudad estaban en busca de los espías, sin embargo Rahab decidió correr el riesgo porque era preferible confiar en un Dios poderoso que vivir una vida de temor y sabía que no habría ningún pueblo que pudiera oponerse al paso de Israel.
Los habitantes de Jericó confiaban en sus grandes murallas, sin embargo, Rahab puso su confianza en el Dios de Israel y su vida experimentó un cambio radical, de prostituta se convirtió en descendiente de Jesús. Seguro que nadie hubiera dado mucho por ella. Pero Dios vio en ella algo que nadie, incluso ella, había visto antes... Él vio FE.
¿Quieres cambiar tu vida vacía, aburrida y de temor por una junto a un poderoso Dios? ¿De qué “murallas” te estas sosteniendo en lugar de sostenerte en Dios? Júntate al grupo inmenso de jóvenes que su grito de victoria es “¡Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros!”
estamos aterrorizados; todos los habitantes del país están muertos de miedo
ante ustedes. Tenemos noticias de cómo el Señor secó las aguas del Mar Rojo
para que ustedes pasaran, después de haber salido de Egipto. También hemos oído
cómo destruyeron completamente a los reyes amorreos, Sijón y Og, al este del Jordán.
Por eso estamos todos tan amedrentados y descorazonados frente a ustedes.
Yo sé que el Señor y Dios es Dios de dioses tanto en el cielo como en la tierra.“ Lectura Bíblica: Josué 2: 9 –11
Jericó era una ciudad grande y protegida por una súper muralla que los libraba de todos sus enemigos, pero el temor se había apoderado de los ciudadanos al haber escuchado que el Dios de Israel había vencido a varios reinos.
En esta ciudad vivía una mujer de mala reputación que se llamaba Rahab, estaba cansada de tener una vida aburrida, vacía y sin sentido, en pocas palabras estaba cansada de una vida sin Dios. Nada pasaba con ella, ni la novela, ni la peluquería, ni un nuevo novio, ni chismear sobre la nueva del barrio, nada la animaba ni hacía cambiar su estado y el vacío que tenía. Fue entonces que ella descubrió algo que la motivó a confiar en Dios.
¿Cómo recibió Rahab la convicción que el Dios de los judíos era invencible y confiable? Obviamente, a través de las increíbles hazañas del pueblo de Dios. Pero también pudo conocer a dos espías de Israel. Quizá por primera vez pudo experimentar un trato distinto de parte de un hombre. Lo increíble es que ella no tuvo dudas de ayudar a ocultar a estos espías israelitas.
No obstante las autoridades de la ciudad estaban en busca de los espías, sin embargo Rahab decidió correr el riesgo porque era preferible confiar en un Dios poderoso que vivir una vida de temor y sabía que no habría ningún pueblo que pudiera oponerse al paso de Israel.
Los habitantes de Jericó confiaban en sus grandes murallas, sin embargo, Rahab puso su confianza en el Dios de Israel y su vida experimentó un cambio radical, de prostituta se convirtió en descendiente de Jesús. Seguro que nadie hubiera dado mucho por ella. Pero Dios vio en ella algo que nadie, incluso ella, había visto antes... Él vio FE.
¿Quieres cambiar tu vida vacía, aburrida y de temor por una junto a un poderoso Dios? ¿De qué “murallas” te estas sosteniendo en lugar de sostenerte en Dios? Júntate al grupo inmenso de jóvenes que su grito de victoria es “¡Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros!”

No hay comentarios:
Publicar un comentario