lunes, 21 de julio de 2008

Devocional 8 (40 Dias de Fe) - Súbete al árbol




Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo,
ya que Jesús iba a pasar por allí. Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo:
Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.
Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa. Lectura Bíblica: Lucas 19:4-6

¡Habla “chato”!, es una expresión que puede sonarte graciosa si no es tu caso. Para Zaqueo se trataba una de dos cosas: dejarse pisotear, o ser más “vivo” que los demás. Cambió todo buen comportamiento por tratar de ser un “ganador” a cualquier precio, sin importar el daño a otros.

Nunca seré “arrochado” por nadie. Humillar a los demás era señal de que él valía más que los que se creían grandes.
Zaqueo llegó a ser jefe entre los cobradores de impuestos de su época, robaba a sus compatriotas judíos bajo el poder romano y sabía bien que era parte de ese grupo de rechazados.

Las noticias del reino de Dios, un reino cercano, llegaron pronto a su ciudad. Algunos cobradores ya habían sido impactados por Jesús en otros lugares, ¡Como Mateo, en Capernaum! Zaqueo se adelantó, corrió y antes que llegara Jesús estaba trepado a un árbol en medio de un montón de personas.

La sorpresa fue para él porque Jesús al verlo trepado lo llamó por su nombre y le propuso comer con él para hablar de eso que seguramente Zaqueo llevaba en el corazón: un grito por ser aceptado tal como es.

¡El cambio fue radical! Jesús rompió sus esquemas y pronto Zaqueo daba muestras de haber entendido que amar a Dios y a su prójimo como a sí mismo lo alegraba más que robar y humillar. Subir a un árbol y devolver cuatro veces lo que robó fueron esas evidencias de cambio al dejar que Jesús se acerque a él.
¿Qué cambios habrán en ti si permites que Jesús se te acerque?

En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir."
Hechos 20:35 (LBLA)

Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
Mateo 5:9 (LBLA)

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