martes, 22 de julio de 2008

Devocional 9 (40 Días de Fe) - Un poquito más


Cuando oyó hablar de Jesús, se le acercó por detrás entre la gente
y le tocó el manto. Pensaba: "Si logro tocar siquiera su ropa, quedaré sana."...
Al instante cesó su hemorragia, y se dio cuenta de que su cuerpo
había quedado libre de esa aflicción. Lectura Bíblica: Marcos 5:25-34

¿Recuerdas el juego “abombado”? El que es tocado sin tener la señal en la mano ni decir “contra” es el “apestoso” o “abombado”. Ahora, ¿Te imaginas que como en el juego, las personas te señalen de “apestoso” por 12 años?

Esta mujer sufrió de hemorragias que la calificaban de “apestosa” y por tanto no podía ir a la sinagoga, ni ser tocada por nadie, ni podía tocar a nadie. Quizá habría pensado que Dios tampoco quería tocarla. Muchos médicos aprovecharon de cobrarle mucho sin curarla. En vez de sanar quedó peor.

Jesús ya era conocido por sanar a muchos de diversas enfermedades.
Si tocó a un leproso y sanó a un intocable como yo, ¿Podrá hacerlo en mí? Pero hay mucha gente, quizá se ocupe más de ellos que de mí. ¿Y si lo contamino? Me da vergüenza.
Con temor, haciendo mucho esfuerzo, se estiró: “¡Un poquito más! Si toco su manto, seré sanada”.
Entonces sucedió ¿Qué hizo la mujer para ser sanada? Creyó en Jesús: “Ten ánimo, hija, tu fe te ha sanado.” Por eso era necesario decirlo públicamente. Jesús dijo “quién me tocó, porque poder ha salido de mí.” (Lucas 8:46)

Al Señor le agrada la verdad de tus sentimientos y tu necesidad de fe. La recompensa de estirar tu fe creyendo en Jesús es la sanidad que él te puede dar. Muchos rodearon al Señor pero sólo la mujer fue sanada en ese instante.
¿Con qué actitud te acercarás hoy a Él?

Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.
Juan 6:37 (NVI)

Echa sobre el SEÑOR tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.
Salmos 55:22 (LBLA)

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