Aconteció que en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de él, tomé el vino y se lo di al rey. Yo nunca había estado triste en su presencia. Así que el rey me preguntó: "¿Por qué está triste tu rostro? Tú no estás enfermo; eso no es más que tristeza de corazón." Entonces tuve mucho temor, y le dije al rey: "Viva para siempre el rey. ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro cuando la ciudad, lugar de los sepulcros de mis padres, está desolada y sus puertas han sido consumidas por el fuego?" Entonces el rey me dijo: "¿Qué es lo que pides?" Así que oré al Dios del cielo, y respondí al rey: "Si le place al rey, y si su siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique." Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a él: "¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?" Y le agradó al rey enviarme, y yo le di un plazo fijo. Lectura Bíblica: Nehemías 2:1-6
Imagínate que tus vacaciones se conviertan en un tiempo de mayor estudio ya que te matricularon para reforzar matemáticas, luego tienes por la tarde inglés, y en la noche clase de teatro. ¡Qué genial!. Finalmente te quedan quince días para descansar antes que empiecen tus clases y suena el teléfono y es un pata del colegio que necesita ayuda con un curso que ha llevado en vacacional y quiere que le ayudes a estudiar. ¿Qué pensarías en ese momento? ¿Qué harías? ¿Dejarías toda esa comodidad para ir a ayudar?
En la Biblia encontramos la historia de un hombre que vivía en el palacio de un gran rey y su trabajo era de copero, algo así como un “catador de vinos”, que consistía en probar el vino antes que el rey lo tomara para asegurarse que no estuviera envenenado. Nehemías vivía cómodamente sin ningún problema económico y un día recibió una triste noticia sobre la situación terrible de Jerusalén y sus habitantes que se encontraba a miles de kilómetros.
¿Qué crees que hizo Nehemías? Inmediatamente se puso las pilas y actuó a favor de Jerusalén; orando, planificando y arriesgando su vida presentándose ante el rey con el semblante muy triste para solicitar permiso y recursos para trasladarse hasta Jerusalén. ¿Qué loco no?
Quizá tú estas acostumbrado a ponerle mala cara a tu papá y no pasa nada, pero en ese tiempo estar triste frente al rey se pagaba con la vida, ya que todo lo que había alrededor del rey tenía que ser hermoso, agradable y con buena música; así que nadie podía estar “depre”. Imagínate en lugar de Nehemías, quizá ya te hubieran sacado la cabeza.
¿Como Nehemías, estás dispuesto a arriesgar tu comodidad para cumplir el propósito que Dios tiene para ti? ¿Qué te está pidiendo Dios que hagas?, Nehemías, oró, planificó y se involucró en la obra de Dios, no lo hizo por emociones, si no por convicción y compromiso. Te animo a que ores, planifiques, “chequées” bien tus responsabilidades y tiempo y luego te unas con nosotros en la gran obra de Dios. Recuerda, no hay seguridad fuera de las manos de Dios.
Imagínate que tus vacaciones se conviertan en un tiempo de mayor estudio ya que te matricularon para reforzar matemáticas, luego tienes por la tarde inglés, y en la noche clase de teatro. ¡Qué genial!. Finalmente te quedan quince días para descansar antes que empiecen tus clases y suena el teléfono y es un pata del colegio que necesita ayuda con un curso que ha llevado en vacacional y quiere que le ayudes a estudiar. ¿Qué pensarías en ese momento? ¿Qué harías? ¿Dejarías toda esa comodidad para ir a ayudar?
En la Biblia encontramos la historia de un hombre que vivía en el palacio de un gran rey y su trabajo era de copero, algo así como un “catador de vinos”, que consistía en probar el vino antes que el rey lo tomara para asegurarse que no estuviera envenenado. Nehemías vivía cómodamente sin ningún problema económico y un día recibió una triste noticia sobre la situación terrible de Jerusalén y sus habitantes que se encontraba a miles de kilómetros.
¿Qué crees que hizo Nehemías? Inmediatamente se puso las pilas y actuó a favor de Jerusalén; orando, planificando y arriesgando su vida presentándose ante el rey con el semblante muy triste para solicitar permiso y recursos para trasladarse hasta Jerusalén. ¿Qué loco no?
Quizá tú estas acostumbrado a ponerle mala cara a tu papá y no pasa nada, pero en ese tiempo estar triste frente al rey se pagaba con la vida, ya que todo lo que había alrededor del rey tenía que ser hermoso, agradable y con buena música; así que nadie podía estar “depre”. Imagínate en lugar de Nehemías, quizá ya te hubieran sacado la cabeza.
¿Como Nehemías, estás dispuesto a arriesgar tu comodidad para cumplir el propósito que Dios tiene para ti? ¿Qué te está pidiendo Dios que hagas?, Nehemías, oró, planificó y se involucró en la obra de Dios, no lo hizo por emociones, si no por convicción y compromiso. Te animo a que ores, planifiques, “chequées” bien tus responsabilidades y tiempo y luego te unas con nosotros en la gran obra de Dios. Recuerda, no hay seguridad fuera de las manos de Dios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario