Aunque él era Hijo de Dios, por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios. (BLS) Lectura Bíblica: Hebreos. 5:8
Si tuviéramos que hablar de algún personaje que obedeció, ese indudablemente es el Señor Jesús. A lo largo de su vida y ministerio descubrimos su disposición a someterse a la voluntad de Dios, cuando niño y joven estaba sujeto a sus padres y de adulto siempre evidenció cumplir con los propósitos de Dios, El fue fiel hasta la muerte.
Si la vida de un creyente se apaga y no tiene ganas de orar, leer la Biblia y menos de creer las promesas de Dios y obedecer sus mandamientos, es porque su corazón no se ha rendido totalmente a Dios, sino que buscan deleitarse en las cosas del mundo. Y es muy triste ver a un joven que se llame cristiano, asista a la iglesia cada fin de semana, quiere servir al Señor y con sus amigos se porta en forma diferente o en forma hipócrita.
Jesús es nuestro modelo y ejemplo de obediencia, ya que siendo Dios vino a este mundo, nació de una virgen, aprendió a comer, aprendió a caminar y tantas otras cosas como tu y yo que todavía estamos aprendiendo; sin embargo no se consideró superior a nosotros, sino que se hizo igual a nosotros y se dejó enseñar de sus padres, sus maestros, sus pastores y de todo aquello que le era útil aprendió.
Cuando chequeas el texto de Hebreos 5:8, vemos que dice que Jesús “por lo que padeció” y no “con lo que padeció” dándote a entender que su vida estuvo llena de adversidades; para empezar no nació en un hospital, rodeado de médicos y cuidados, sino que nació en un establo, en un lugar donde se cría el ganado, luego lo quisieron matar y sus padres tuvieron que llevarlo a Egipto y cuando murió Herodes regresó para vivir en Galilea en una ciudad muy pobre para finalmente morir crucificado a la edad de 33 años en Jerusalén.
Tu podrías decir qué desperdicio de vida, pero también vivió en íntima comunión con su Padre de tal manera que dos veces Dios dijo: “Este es mi Hijo amado por quien mi corazón está muy contento”, hizo grandes milagros en beneficio de los más pobres y desprotegidos, así como de los ricos y poderosos, de las mujeres como de los hombres, de los jóvenes así como de los niños; hasta el punto de resucitar a Lázaro habiendo estado cuatro días en la tumba y su cuerpo ya empezaba a descomponerse. Hizo todo esto y mucho más por aprender a desarrollar una vida de obediencia.
Si tuviéramos que hablar de algún personaje que obedeció, ese indudablemente es el Señor Jesús. A lo largo de su vida y ministerio descubrimos su disposición a someterse a la voluntad de Dios, cuando niño y joven estaba sujeto a sus padres y de adulto siempre evidenció cumplir con los propósitos de Dios, El fue fiel hasta la muerte.
Si la vida de un creyente se apaga y no tiene ganas de orar, leer la Biblia y menos de creer las promesas de Dios y obedecer sus mandamientos, es porque su corazón no se ha rendido totalmente a Dios, sino que buscan deleitarse en las cosas del mundo. Y es muy triste ver a un joven que se llame cristiano, asista a la iglesia cada fin de semana, quiere servir al Señor y con sus amigos se porta en forma diferente o en forma hipócrita.
Jesús es nuestro modelo y ejemplo de obediencia, ya que siendo Dios vino a este mundo, nació de una virgen, aprendió a comer, aprendió a caminar y tantas otras cosas como tu y yo que todavía estamos aprendiendo; sin embargo no se consideró superior a nosotros, sino que se hizo igual a nosotros y se dejó enseñar de sus padres, sus maestros, sus pastores y de todo aquello que le era útil aprendió.
Cuando chequeas el texto de Hebreos 5:8, vemos que dice que Jesús “por lo que padeció” y no “con lo que padeció” dándote a entender que su vida estuvo llena de adversidades; para empezar no nació en un hospital, rodeado de médicos y cuidados, sino que nació en un establo, en un lugar donde se cría el ganado, luego lo quisieron matar y sus padres tuvieron que llevarlo a Egipto y cuando murió Herodes regresó para vivir en Galilea en una ciudad muy pobre para finalmente morir crucificado a la edad de 33 años en Jerusalén.
Tu podrías decir qué desperdicio de vida, pero también vivió en íntima comunión con su Padre de tal manera que dos veces Dios dijo: “Este es mi Hijo amado por quien mi corazón está muy contento”, hizo grandes milagros en beneficio de los más pobres y desprotegidos, así como de los ricos y poderosos, de las mujeres como de los hombres, de los jóvenes así como de los niños; hasta el punto de resucitar a Lázaro habiendo estado cuatro días en la tumba y su cuerpo ya empezaba a descomponerse. Hizo todo esto y mucho más por aprender a desarrollar una vida de obediencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario