jueves, 6 de noviembre de 2008

La Mujer de mis Sueños

La mujer de mis sueños no existe. Oh... como?, que...?. Ya puedo ver sus reacciones al leer esta afirmación. ¿Y qué de Mariana?, ¿Y qué del Romanticismo?.

Un día estaba hablando con Mija de este tema, el hombre es muy visual, en la Biblia incluso Jesús dijo: aquel que mira... si tu ojo te es... pero sobre todo como dijo un predicador que fue a la iglesia para hablar de las relaciones de pareja, el hombre es más suceptible a lo que ve, y la mujer a lo que esucha.

Hasta cierto punto el hombre se enamora por imágenes, y la mujer por palabras.

Engañoso como ninguno otro nuestro corazón, crea la mujer de nuestros sueños, la inventa de acuerdo a todos los estereotipos que desde pequeños hemos acumulado. Una chica nos pareció simpática y nuestro corazón (si le damos cavida), comienza a crear una historia alrededor de ella y le comienza a asignar a esa imagen visual de ella, todas las virtudes y caracteristicas de la mujer de nuestros sueños, y al final:

nos terminamos enamorando de quien?, de la chica esa a la que vimos?...!No señores!...nos enamoramos de TARAN!..."La chica de nuestros sueños".

Si seguimos viendo posibilidades y le seguimos dando cavida a este sentimiento (osea no cuidamos nuestro corazón) entonces comenzamos a crear la telenovela imaginaria de lo que la chica de nuestros sueños haría con nosotros, ella se reirá de nuestros chistes, ella caminará con nosotros por el parque en medio de la tarde, ella se dejará salvar de la combi asesina y nos dirá... eres mi Heroe. Etc, etc. Cuando estamos ya ilusionados hasta los huesos, tan emocionados estamos con la idea que cada ves que veamos un poquito de la chica de nuestros sueños en ella, nuestro corazón reafirmará que ella es. Y cada ves que veamos algo contrario en ella, simplemente lo ignoraremos.

Al final del proceso nos hemos enamorado de alguien que no existe. Nos hemos enamorado de los ideales de nuestro corazón, de las bondades que debe tener la chica de nuestros sueños. En realidad nos hemos enamorado de nosotros mismos.

No sé si lo mismo pasa con las mujeres, pero es en este climax de romanticismo e ilusión que empezamos la relación. Y todo nuestro ideal llega a nuestros brazos, entonces en medio de esa imagen visual llena de las cualidades que nuestro corazón le asignó, comienza a ser ella misma, ya no se comporta como tú la habías imaginado. Entonces Todo lo que no calza con la Mujer irreal de tus sueños: al principio lo niegas, despues lo minimizas y el final lo tratas de cambiar.

¿Te acuerdas Mija de lo que conversamos?.

El Punto aquí es que el verdadero amor es el que nace sólo cuando la mujer de tus sueños ha sido retirada y en su lugar pusiste a la verdadera. Con todos sus defectos, con todas sus virtudes, la mujer real algunas veces te va a desilusionar, otras veces emocionar, pero siempre al final te hace una mejor persona. Con el amor de Dios logras descubrir que la mujer de tus sueños era una maniquí plástico que sólo te llevaba a mantenerte en la comodidad de tus conceptos.

La mujer que tengo al frente en cambio es la que soñó Dios para mí. Es perfecta, es la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios es perfecta.

Sólo si Dios está en medio de tu relación, y él te enseña a amar como el te amó, despues de años de casado, cuando conoces realmente a la mujer que amas te das cuenta que la mujer de tus sueños, era una aspiración que tú tenías, y que comparándola con lo que ahora tienes. Aspirabas a muy poco.

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